
La luz de la tarde se oculta en tu frente
destellos saltarines afloran de tu iris,
mientras el sereno danza alegre,
entre los silvestres bastones de tus ojos.
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entre los silvestres bastones de tus ojos.
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Un frío lecho nos acoge,
sin correr los párpados miramos
nuestros quietos labios,
mudos testigos
mudos testigos
del campante ocaso de este amor.
M. Pilar O.
