
comulgan, el impalpable embrujo,
el juego de miradas,
la sal que despiden los cuerpos,
la sal que despiden los cuerpos,
el suave coqueteo de dos almas.
Indefinible es el código creado,
mudo coloquio de tus ojos con mis ojos,
amparados en los cambios de luna
nuevos sueños nos aguardan.
Indemnes a tormentas cotidianas,
en un rincón del éter la hermosa expectativa del encuentro,
mientras se inicia
el viaje cósmico de mis besos y tus besos.
Querella oculta, misteriosa
mis fracciones se sienten descubiertas,
ante la hebra invisible que emanamos
en el baile espontáneo del cortejo.
ante la hebra invisible que emanamos
en el baile espontáneo del cortejo.
M. Pilar O.
