06 abril 2007

Recordando


Quiero en este día agradecerte Jesús tu compañía, tu entrega tu guía, hace un año, viví la experiencia de sentir en carne propia la respuesta a la fuerza de la oración, resultado de la Fe de muchas personas de diferentes credos, no quiero dejar de contar además que una velita se enciende todos los días dedicada a preservar mi salud por un angelito de la guarda que estoy segura Tú me enviaste, me visitaron seres de luz en un momento crucial inundándome de paz de esperanza, después siguiendo el camino trazado sentí en un momento de superior flaqueza tanto de mi cuerpo tanto de mi alma, como Jesús me dijiste “abraza mi cruz” y la abracé, me entregué en tus manos mi Dios, y te acompañe en tu calvario, humildemente, sé no tiene comparación, pero para una simple mortal como yo, ese sufrimiento me acercó a entender más, tu sublime pasión y entrega por la humanidad, después de ese trance he sentido que mi Fe ha crecido enormemente y mi religiosidad dejo de ser un peso, un posible castigo, siento mi Dios, que estas conmigo siempre, en todo lugar, que hay diferentes maneras de vivir una misa y que me quieres con mi fuerzas y debilidades y que no me juzgas, como a veces juzgan los hombres. Tengo la certeza que has dado tu vida por nosotros que nos quieres nos aceptas tal y como somos y que tu reino habita en cada uno de nuestros corazones, siento a María como mi mamita a través de ella y con ella llego a ti. Hoy, que se recuerda tu muerte Jesús, quiero decirte que eres mi estandarte, que te llevo tomado de la mano siempre y cuando requiero combustible adicional te la aprieto muy fuerte para no caer o para volver a levantarme, y que recurro al rosario que es fuente de máximas bendiciones que guía mi Fe, mi fuerza todo y que sé, que siguiendo en lo que podamos tu ejemplo de vida cumpliremos con tu pedido, de amarse los unos a los otros y de amar a Dios por sobre todas las cosas. Debía este testimonio de tu grandeza y de la fuerza de la oración tanto para alabarte Jesús como para dar certeza a alguna atribulada vida que es verdad y no solo una frase, “pide y se te concederá”. Para ser más exacta fui a buscar la cita: Mt. 7, 7-11 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.



Caminodesur.

5 comentarios:

caminante dijo...

"Hoy, que se recuerda tu muerte Jesús, quiero decirte que eres mi estandarte, que te llevo tomado de la mano siempre y cuando requiero combustible adicional te la aprieto muy fuerte para no caer o para volver a levantarme",
¡Cuánto me ha ayudado esta oración! Te lo agardezco. Brota. toda ella, de un corazón que ha encontrado el Amor.
Un fortísimo abrazo.

El Señor de Monte Grande dijo...

Me emocionaste no tengo palabras, se que tus actos estan guiados por tu amor y tu fe.

Me gusto te lo dejo,

A CRISTO EN LA CRUZ

¿Quién es aquel Caballero
herido por tantas partes,
que está de expirar tan cerca,
y no le socorre nadie?

«Jesús Nazareno» dice
aquel rétulo notable.
¡Ay Dios, que tan dulce nombre
no promete muerte infame!

Después del nombre y la patria,
Rey dice más adelante,
pues si es rey, ¿cuándo de espinas
han usado coronarse?

Dos cetros tiene en las manos,
mas nunca he visto que claven
a los reyes en los cetros
los vasallos desleales.

Unos dicen que si es Rey,
de la cruz descienda y baje;
y otros, que salvando a muchos,
a sí no puede salvarse.

De luto se cubre el cielo,
y el sol de sangriento esmalte,
o padece Dios, o el mundo
se disuelve y se deshace.

Al pie de la cruz, María
está en dolor constante,
mirando al Sol que se pone
entre arreboles de sangre.

Con ella su amado primo
haciendo sus ojos mares,
Cristo los pone en los dos,
más tierno porque se parte.

¡Oh lo que sienten los tres!
Juan, como primo y amante,
como madre la de Dios,
y lo que Dios, Dios lo sabe.

Alma, mirad cómo Cristo,
para partirse a su Padre,
viendo que a su Madre deja,
le dice palabras tales:

Mujer, ves ahí a tu hijo
y a Juan: Ves ahí tu Madre.
Juan queda en lugar de Cristo,
¡ay Dios, qué favor tan grande!

Viendo, pues, Jesús que todo
ya comenzaba a acabarse,
Sed tengo, dijo, que tiene
sed de que el hombre se salve.

Corrió un hombre y puso luego
a sus labios celestiales
en una caña una esponja
llena de hiel y vinagre.

¿En la boca de Jesús
pones hiel?, hombre, ¿qué haces?
Mira que por ese cielo
de Dios las palabras salen.

Advierte que en ella puso
con sus pechos virginales
una ave su blanca leche
a cuya dulzura sabe.

Alma, sus labios divinos,
cuando vamos a rogarle,
¿cómo con vinagre y hiel
darán respuesta süave?

Llegad a la Virgen bella,
y decirle con el ángel:
«Ave, quitad su amargura,
pues que de gracia sois Ave».

Sepa al vientre el fruto santo,
y a la dulce palma el dátil;
si tiene el alma a la puerta
no tengan hiel los umbrales.

Y si dais leche a Bernardo,
porque de madre os alabe,
mejor Jesús la merece,
pues Madre de Dios os hace.

Dulcísimo Cristo mío,
aunque esos labios se bañen
en hiel de mis graves culpas,
Dios sois, como Dios habladme.

Habladme, dulce Jesús,
antes que la lengua os falte,
no os desciendan de la cruz
sin hablarme y perdonarme.


Lope Félix de Vega y Carpio

Bichito de luz dijo...

Señor de Monte grande, ¡que poema! y El nos devolvió bien por mal, a pesar de todo.

Abracito desde el sur

Bichito de luz dijo...

Caminante, gracias por visitarme, muy hermosos tus mensajes,todos en el corte como le escuché a un sacerdote amigo: "Ni tan cerca de la tierra que alejen de Dios, ni tan cerca del cielo que alejen de los hombres"
Abrazos del sur

José Antonio dijo...

Gracias por tu visita, es un gusto conocerte....te sigo leyendo. Un gran abrazo desde Perú.

La canciòn.....