21 diciembre 2012

Reflexion en Cambio de ciclo


Cada segundo es un respiro que nos conecta al ciclo de la vida.
Cada minuto es un conjunto de latidos en sintonía con millones de latidos que dan sentido, secuencia y consecuencia a la creación divina.
Cada hora construye un día de fuentes inexploradas de dulzuras y agonías.
Cada día al despertarse nos trae esperanza, frustraciones, desafíos, concreciones, tristezas, alegrías.
Y cada día al terminarse nos demuestra que cada tarea pesada liviana deseada o aborrecida, se va, junto a la luz del día.
Son esa suma de instantes que al cumplir un ciclo es bueno detenerse y celebrarle. Al partir la experiencia en ésta tierra empezamos a sembrar y recoger, cada cosa que nos pasa va modelando nuestro ser y va orientando nuestro andar, hay etapas en las que nos cargamos demasiado de todo,  tenemos tropiezos, a veces causados por no saber soltar amarras o por no saber distinguir lo verdaderamente trascendental y cargar nuestras bodegas de esa carga que no pesa. 
Cultivamos afectos, primero de quienes en nuestra niñez y juventud nos prodigan de cuidados y cariños, luego de aquellos que son parte de nosotros de nuestra propia semilla.
Nuestras almas son como barcos en constante cabotaje, cada vida con la que coincidimos puede ser o puerto o carga y viceversa, navegar en aguas calmas o en aguas borrascosas no es finalmente importante, lo que tiene verdadero valor es salir fortalecido, reconocer lo trascendental, establecer en la travesía, redes, relaciones, buena compañía, cultivar la amistad, los afectos y reconocer cuando usar el ancla ya sea para gozar de la paz de un día calmo o para mantenerse firme en las de tormentas, teniendo claro quién es nuestro Patrón, sin quitarle el timón, El es nuestro norte.


Todo lo que se piensa inalcanzable lo es y no se alcanza.
Todo lo que verdaderamente deseamos, nos sostiene.
Todo lo que realmente es nuestro, vendrá a nosotros, sabrá reconocernos.

                    Pilar Obreque Briones.

2 comentarios:

Nómada planetario dijo...

Hay días en los que echo de menos ser un acorazado y disparar a la línea de flotación de algunos con los que me cruzo. Por ejemplo, cuando los automovilistas te pasan raspando los espejos de la moto para intimidarte, como una gracieta.
Otros echaría el ancla en esas bahías de buena compañía.
Besos desde el puente, tras un día agitado.

Mayela Bou dijo...

Te leo y mi alma se emociona...
Abrazos muchos para ti y los tuyos.

La canciòn.....